Mi reflexión personal
A veces nos levantamos apurados, decimos un Padre Nuestro y un Ave María casi como un "amuleto" antes de salir de casa. Pero quizás la oración más profunda no está en ese momento breve, sino en los gestos cotidianos: sentarte a estudiar con serenidad, ayudar a tu madre o padre, servirle un café con cariño a tu esposa, llevar a tu hijo al colegio con prudencia y tiempo.
Dios no te pide una mente perfecta, sino un corazón disponible. Te espera tal como estás: con tu mente inquieta, tus preocupaciones y tus distracciones. La oración no empieza cuando todo está en orden; empieza cuando decidís quedarte.
Una pregunta para tu vida
¿Y si tu problema no es que pensás demasiado… sino que te exigís orar “perfecto”? Tal vez Dios no te está pidiendo silencio absoluto, sino algo más simple: estar con Él, como puedas hoy.
Créditos y autoría
Artículo original: “Qué le diría Santa Teresa de Ávila a tu mente inquieta” por P. Mauricio Montoya, publicado en Catholic Link. Reflexión y adaptación pastoral: Luis Manuel Varela – Comunicación y Fe. Imagen: diseño propio inspirado en la frase de Santa Teresa “No está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho”.